La vía romana del Capsacosta también llamada Vía Annia une las comarcas de la Garrotxa con la del Ripollés.
Creada en la época del imperio romano, era una calzada secundaria de la vía Augusta, el camino romano principal entre Cádiz y Roma, y que concretamente enlazaba Figueres con le Voló, pasando por Besalú, Vall de Bianya y Coll d'Ares. Actualmente está catalogada como yacimiento arqueológico y ha sido declarada Bien de Interés Nacional.
Se construyó debido a la existencia de las minas de plata y hierro que había en la zona de Rocabruna, entre Camprodom y Beget. Se conserva en muy buen estado.
Tiene una anchura de 555cm. Está formada por dos filas de sillares cuadrados o rectangulares, bien tallados de 30 o 40 cm de ancho. El espacio entre dos cintas de sillares lo ocupa un empedrado en bloques de dimensiones regulares.
La forma de construcción es en terraza, superando el desnivel, entre un 10 y un 20 %, siguiendo el camino en forma de serpiente. Destacan en algunos tramos los muros que refuerzan la parte externa de las plataformas que tenían de soportar el peso de los carros. También cabe destacar que los tramos rectos se unen, no con una curva, sino con un ángulo obtuso muy cerrado. De esta manera el carro podía girar en redondo sobre una sola rueda sin que se tuviera que desplazar.
El tramo conocido de la vía comienza muy cerca de la casa de colonias La Coromina, situada en el núcleo de Sant Martí del Clot. Desde aquí se sube al Capsacosta hasta Sant Pau de Seguries. Es recomendable hacer la excursión de bajada, con unas dos horas de camino. El Centro de Iniciativas Turísticas de les Valls de Bianya organiza durante todo el año una serie de salidas guiadas y gratuitas para los clientes de sus establecimientos.
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