
La ciudad de Olot se sitúa a 440 metros sobre el nivel del mar, es atravesada por el río Fluvià y tiene una población aproximada de 34.000 habitantes. Es la capital de la comarca y donde se concentra la mayoría de servicios e industria. Es una ciudad activa y dinámica, de gran tradición cultural.
En los años 1427 y 1428, la ciudad fue devastada por dos terremotos y tuvo que ser reconstruida de nuevo. Por esta razón, no es posible encontrar en ella monumentos muy antiguos. De todas formas existen numerosos edificios y lugares interesantes para el turista que merecen la pena ser visitados.
En el núcleo urbano de Olot se hallan cuatro volcanes: Biseroques, Garrinada, Montolivet y Montsacopa. Este último es el más popular y representativo de la ciudad, más conocido como Sant Francesc. A él se accede desde el mismo centro de la población en un agradable paseo, eso sí, en una constante subida, que nos llevará a su cráter. Una vez en él, se puede disfrutar de unas maravillosas vistas de Olot y de la comarca, desde las dos torres de vigilancia y defensa, construidas en el s. XIX durante las Guerras Carlinas. La ermita de Sant Francesc, construida sobre un antiguo recinto militar a principios del s. XIX, corona el cráter. Pasear por él, es una actividad muy común para muchos de los habitantes de Olot y recomendable para sus visitantes.
Un paseo por sus fuentes se hace más que recomendable. Los parajes de la Deu y la Moixina son zonas pantanosas de un gran valor ecológico. También las fuentes de Sant Roc o de les Tries son de gran belleza.
Olot es una ciudad de artistas, herencia de la "Escola de pintura d'Olot", fundada en la segunda mitad del siglo XIX por Joaquim Vayreda. Es una corriente pictórica que adopta el punto de vista naturalista y que adquiere un cierto prestigio en la época.
A nivel arquitectónico destaca la ruta del Modernismo, donde destacan edificios como la Casa Solà Morales, Casa Gaietà Vila o la Casa Pujador, por citar algunas…
"Las Fiestas del Tura", están declaradas Fiestas de Interés Nacional por la Generalitat de Cataluña, son unas fiestas populares y participativas, en la que todos sus actos son gratuitos y donde tiene un lugar destacado toda la farándula y "Los Gigantes de Olot". Los gigantes son de los más antiguos de Cataluña y tienen más de cien años.
La oferta gastronómica ofrece toda una marca propia de la comarca "La Cuina Volcánica". Para degustarla la oferta de la ciudad es variada: Restaurant La Deu, Restaurant La Moixina, Restaurant La Perla… o si lo que se prefiere es algo más sofisticado, recomiendo el Restaurant Les Cols, con dos estrellas Michelín.
El conjunto monumental más antiguo y de mayor valor artístico que se conserva es sin duda, la iglesia y el claustro renacentista del convento del Carmen. Su construcción data de los años 1569-1572. La iglesia de estilo entre gótico y renacentista es de una sola nave y dispone de ocho capillas laterales. La virgen del Carmen es una imagen de inicios del s. XVIII. El claustro es obra de Llatzer Cisterna y está declarado Monumento de Interés Histórico Artístico. Es uno de los claustros renacentistas más importantes que hay en Cataluña. En la Plaza del Carmen antiguamente se ubicaba la huerta del convento.
Edificio neoclásico de finales del siglo XVIII, desde su construcción ha albergado un cuartel militar, el cuerpo de bomberos, escuela, asilo, hospital y actualmente, museo, biblioteca y archivo. Nunca desempeño la función para la que se construyó.
La iglesia románica de la patrona de Olot "La Verge del Tura", como casi todos los edificios fue destruida durante los terremotos del s. XV. Reconstruida totalmente, solo se conservó una pequeña parte de una de sus fachadas. Durante la Guerra Civil Española, la iglesia fue incendiada y semidestruida. De nuevo reconstruida tras la guerra, se puede admirar en ella el Sant Joaquim y el Ecce Homo de Ramón Amadeu y cómo no, la imagen dorada y policromada del s. XII de "La Verge del Tura", que sobrevivieron al paso de la Guerra Civil.